Sincronía Zen

&

Mirada Interior

(Inspirada en el Zen japonés y en los místicos cristianos: San Juan de la Cruz y San Ignacio de Loyola)

TRES PILARES DEL ZAIKE-ZEN (Zen Laico para todas las personas)

Espiritualidad y Camino Interior

El tema que tratamos en los encuentros de meditación y en los retiros es sobre espiritualidad y camino interior y en las entrevistas personales damos indicaciones concretas para cada persona. Los encuentros de meditación y retiros son en silencio; en los retiros se duerme y se come en la misma casa; son en grupos pequeños.
Tanto en los encuentros en grupo como en los retiros, se enseña la Postura más adecuada, la Respiración, Atención y Concentración, Meditación en Movimiento y Meditación Sentada.

1. Práctica diaria en la vida cotidiana:

Para ir experimentando una mayor flexibilidad y tolerancia y un mayor discernimiento.
Para distinguir lo verdadero de lo falso y poder resolver los problemas por orden de importancia. Para lograrlo es esencial unir Meditación en Movimiento, Meditación Sentada y Atención/Concentración.

2. Meditación en Movimiento se realiza estando de pie:

Junto con la Atención/Concentración, va a repercutir en la respiración y en el movimiento de todo el cuerpo (cabeza, cuello, hombros, brazos, manos, caderas, piernas y pies). También va a repercutir en la flexibilidad de las caderas y parte baja de la columna, esto es necesario para que la sentada sea estable y sin molestias. Siendo parte imprescindible tener siempre en cuenta que no debe producirse ninguna molestia y no dañarme en ningún momento. Es esencial que cada persona cuide y regule cada movimiento a su situación actual para no dañarse, y se responsabilice de sí mismo.

     a. Serenar el cuerpo a nivel muscular con el Automasaje y              Estiramientos Zen.
     b. Serenar la imaginación junto con la respiración para                    relajar cuerpo y mente.
     c. Ocho ejercicios de Meditación en Movimiento.
     d. Respiración y Atención.

3. Meditación Sentada “Zazen o Sentada tranquila”:

     a. Postura: En la postura “Zazen o Sentada tranquila” se                  ajusta el cuerpo en una postura estable y sin dolor. Soy                partidario de empezar en una silla. Si la flexibilidad lo                  permite y se desea seguir con la Meditación Zen, se                      podría adoptar la postura en el suelo con el cojín o                        banqueta, pero solo uno decide lo que es adecuado para            él mismo, según su estado físico. Siendo parte                                imprescindible tener siempre en cuenta el no dañarme              en ningún momento y encontrar la postura más                            adecuada. Igualmente, al terminar la sentada siempre se            debe cuidar cómo se encuentra uno mismo, y si al ir a                  levantarse se percibe que las piernas están dormidas, no            levantarse hasta que se esté seguro de no provocar una              torcedura de tobillos (esguince) o caída.
     b. Respiración: Familiarizarme con la Respiración; tener un            ritmo pausado estable y natural; y profundizar en la                      Respiración.
     c. Atención y Concentración

“Siendo también aquí muy necesario respetar el sagrado principio: No debo dañarme en ningún momento”

  • Este escrito es una pequeña ayuda de carácter general. Los consejos que se dan puede que no sean adecuados para el estado físico o psíquico de algunas personas. Por eso en caso de duda sobre tales estados individuales, consideramos que lo mejor es consultar con un especialista. Quiere decir también que todo lo que aquí exponemos debe necesariamente adaptarse al estado concreto de cada uno, tanto si se trata de un adulto como de sus hijos menores o de alguien que esté pasando por alguna dificultad, física o emocional. En todos estos casos, lo mejor es consultar con el especialista.
  • La Meditación Zen viene de China, Corea y Japón. Es una práctica muy antigua que puede resultar muy beneficiosa y útil para mí y para otros. La que practicamos está exenta de los ritos de esas culturas, no va dirigida a adquirir conocimientos sobre teorías filosóficas y mucho menos representa ninguna clase de terapia individual, de grupo o cosa por el estilo.
  • A los retiros, encuentros o sesiones de meditación puede acudir todo aquel que tenga interés en la meditación, da igual que sea hombre o mujer, su nivel cultural, su condición social, su ideología política o sus creencias religiosas. Lo que sí que es imprescindible es que haya alcanzado la mayoría de edad. En el caso de las personas menores de edad, estas deberán estar acompañadas de sus padres, siendo ellos siempre los responsables.
  • Debemos saber que aquí practicamos la Meditación Zen en Retiros, la Meditación en grupo con frecuencia semanal o mensual y la Meditación en el hogar con un enfoque espiritual.
  • También os quiero decir que es esencial vuestra actitud para realizar la meditación. Según la actitud de la persona la meditación tendrá color y sabor. Según la actitud podremos “gustar y saborear las cosas internamente”, para lo cual es necesario que en el tiempo de meditar tengamos “gran ánimo”, con la actitud abierta a la invitación de “dejar posar todo, dejarse sostener por el Todo, dejarse respirar por el Aliento de Vida…” para estar en un lugar tranquilo y descansar un poco, a pesar de las dificultades o estrés de la vida cotidiana.

RESPONSABILIDAD PERSONAL EN LA PRÁCTICA DE LA MEDITACIÓN/CONTEMPLACIÓN

La Meditación Zen es de índole espiritual, no se practica solo para mejorar el estado de salud, si bien, su práctica milenaria y la ciencia han dejado constancia de sus saludables beneficios. Sin embargo, conviene dejar claro que no se trata de ninguna terapia ni pretende sustituir a los tratamientos prescritos por la profesión sanitaria.

Es más, la práctica intensiva puede ser desaconsejada en algunos casos. Por ejemplo, cuando se estén viviendo problemas muy desestabilizadores como dificultades graves de pareja, laborales, familiares, etc. En estos casos, debo valorar el posponer la práctica hasta que mis condiciones sean más favorables. Con más motivo, si las dificultades son de orden patológico, se debe consultar siempre a los profesionales de la salud.

Para acudir a una sesión de meditación en grupo o a un retiro debo sentirme en un estado físico y psíquico en el que sea capaz de realizar la Meditación en Movimiento y la Meditación Sentada estando concentrada/o en silencio, sin producirme ninguna alteración o problema físico ni mental. La primera norma siempre debe ser no provocarse daños de ningún tipo.

Por lo tanto, estamos siendo informados de que la práctica intensiva de la meditación puede resultar contraproducente en el caso de dificultades físicas y/o psicológicas, por lo que debemos comprometernos a poner el cuidado de nuestra salud física y psíquica en primer lugar, acudiendo y consultando si fuera necesario a las/los profesionales de la salud que corresponda la idoneidad de que practique o no la Meditación Zen.

También, debo saber que para la práctica de la Meditación, es necesario ser mayor de edad, estar plenamente consciente y tener plenas capacidades físicas y psíquicas para asumir la total responsabilidad de nuestra elección habiendo recibido la anterior información, libremente y sin presiones de ningún tipo y por tanto renunciamos expresamente a cualquier exigencia de responsabilidad en ese sentido, reclamación o indemnización derivada de la práctica de meditación, tanto al lugar en que se realice como a las personas que me acompañen en dicha práctica.

 

Palabras de mi maestro Zen Kadowaki Kakichi

“Se practica caminando en la oscuridad y se descubre la luz. La luz no es un premio que nos den al llegar a la meta. La luz estaba en nuestro interior desde siempre y es la que nos hace caminar; si no caminamos, no la descubriremos. El entrenamiento ascético descubre la manifestación de la luz mística. Esta luz mística hace posible el caminar ascético y confirma la escucha del Espíritu. Escuchamos la manifestación, confirmación y realización del Camino. Es la luz del Camino la que nos hace proseguir la marcha. Si practicas, al caminar por la oscuridad, se manifestará la luz y descubrirás la iluminación radical que te hace caminar. Esa luz te hará ver que es ella la que te hace caminar sin que te des cuenta y te confirma que estás siendo iluminado.

Pero el camino es largo y hay que pasar por tiempos largos de aridez, como cuando Teresa de Jesús contaba las baldosas, distraída en su meditación. Hay que acumular muchas horas de vuelo por la ruta de la noche oscura. La hermenéutica espiritual de la Palabra con que nos habla el Espíritu, requiere tiempos largos de andadura por el desierto de la práctica del ejercicio espiritual en oscuridad.

Trepamos sin acabar de llegar a la cumbre. Cansados del camino nos sentamos un momento y descubrimos la flor que brotó a la vera del camino. Se nos da la iluminación como don sin merecerlo; pero si no seguimos caminando, se ocultará su presencia. Al momento siguiente de la consolación vendrá la desolación, el engaño y extravío.

Y de nuevo me tendré que parar a respirar para poder escuchar y caminar. No soy yo quien camina. El Camino me hace caminar y escuchar. Cuando salgo del yo que cree ser el sujeto del escuchar y caminar, se manifiesta la realidad de la luz que me hace caminar y escuchar desde dentro de mí mismo. No soy yo quien medita, contempla y ora. El Espíritu lo hace en mí, me llama a caminar y me hace andar y escuchar. Desde la receptividad mística, que se deja llevar por el Espíritu surge la actividad ascética que responde caminando al unísono con el movimiento del Espíritu en mi espíritu.

Por eso, reitero, descubro que la Luz no está allí fuera o allá arriba, como si fuera un premio expuesto en una vitrina para otorgárselo al primero que llegue a la meta. La Luz no está ni fuera ni al final del camino, sino dentro del camino. La Luz de Vida es la presencia y manifestación del Camino a lo largo de todo el caminar. El tesoro de la iluminación lo tenemos dentro de casa».